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Posts Tagged ‘bautismo’

Viene de: “Esclavos: maltratados pero… ¡bautizados!”

Los buques negreros generalmente cargaban 100, 200 o 400 negros, hasta que los holandeses construyeron las urcas. Estas eran grandes embarcaciones de carga, “redonda en sus galibos, y de casi igual figura en proa que en popa, que solo tiene una cubierta y todo lo demás es bodega para cargar”.

Una urca iza las velas y zarpa de Loanda hacia el Río de la Plata, a fines de enero de 1660. Se llamaba: “Nuestra Señora del Destierro y San Juan Bautista” y transportaba una de los cargamentos mas numerosos que se conocen: 840 cabezas de negros. Para cuidarlos y alimentarlos durante la travesía, los dueños de los esclavos contrataban negros libres.

La urca de esta historia llegó a la vista de Buenos Aires el 3 de Abril del mismo año 1660. Todo era alegría a bordo, cuando fueron atacados astutamente por corsos holandeses y obligados a saltar a tierra. En el apuro los cargadores sólo consiguieron desembarcar 114 negros. (más…)

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En Loanda, al terminar el negocio, los portugueses eran los únicos que cumplían con las órdenes de la Iglesia de bautizar a los negros antes de embarcarlos. En la ciudad de Córdoba, al padre jesuita Diego de Torres Angola sub conditione, no le parece que estos bautismos sean valederos, por lo que le han contado los mismos mercaderes que traen los negros y presenciaron estas ceremonias. “Vecinos [de Córdoba] dignos de todo crédito” le dijeron que en Angola, los clérigos o curas, movidos por la urgencia de la trata, juntna en hilera en la iglesia, en los quibangas, en la plaza o en la playa trescientos o cuatrocientos negros un día antes de embarcarlos, “con mucho calor y confusión”. Cuentan también que “habiendo estado aprisionados para que no huyan, y sin haber precedido catecismo chico ni grande, ni haberles siquiera enseñado quien es Dios, lo primero que hacen es ir diciendo a todos: tu te llamaras Pedro, tu Juan, tu Francisco, etc., dándoles escritos sus nombres para que no se les olvide [¡a negros bozales!]; hecho esto vuelven a dar la vuelta echándoles sal en la boca a todos, y a la tercera vuelta les echan agua, muchas veces con hisopo por la prisa y acabóse el bautismo. Luego, por medio de un intérprete les hacen la plática siguiente: mirad, ya vosotros sois hijos de Dios, vais a la tierra de los españoles, donde aprenderéis las cosas de la Fe; no os acordéis más de vuestra tierra, ni comáis perros, ratones ni caballos, y de buena gana, etc.” Qué otra cosa podrían pensar los pobrecitos sino que aquello era hechicería para comerlos o para hacerlos pólvora -comenta el jesuita-, (más…)

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